Gobierno y cultura: subvenciones del estado.

El concepto de cultura ha recorrido un largo camino desde su raíz etimológica latina, “cultivo”, hasta la excelencia en el gusto de las bellas artes y las humanidades; en las últimas décadas se relaciona el término con las ciencias sociales. Se consideran manifestaciones culturales a los medios por los que una región, grupo o etnia se expresa: puede ser la creación de un objeto, los materiales usados, el arte implícito o explícito que se derive de estos, e incluso los usos que se dan a ciertos artefactos.

El denominador común de las manifestaciones culturales es que representan un código simbólico, aprendido y compartido; adaptable e interrelacionado (Herrero, 2002) con otras manifestaciones y otras culturas. Por lo anterior, se entiende que todo son manifestaciones culturales pues están circunscritas a la sociedad que la alberga pero se consideran según la disciplina desde la cual se estudie.

fotolia_3188986_XSLas subvenciones gubernamentales se entienden como el “antónimo de impuesto” y representan una dotación monetaria que se transfiere (Informe OMC, 2006). El término transferencia se usa por que debe destinarse a acciones e iniciativas de interés público ya sea para conservar un precio bajo o incentivos fiscales.

Se entiende la cultura como un derecho humano por lo que las subvenciones deben ser susceptibles a la promoción del acceso y la criticidad; la innovación y la sostenibilidad que a mediano y largo plazo simbolizan el objetivo primigenio de la democracia: el bienestar social común y equitativo. El gusto personal, la politización y el tráfico de influencias generan un altercado en este objetivo porque se pone en manifiesto la idea de “lo Culto en mayúscula” al que se refiere Manuel Delgado en el artículo El culto a la Culto.

El conjunto de manifestaciones culturales tiene como elemento común el alcance digestivo de los mensajes más complejos, es decir, relaciona a través del arte y para el público -al que elija dirigirse- discursos traducidos por intermediarios que conocen el lenguaje artístico. Esta utilidad contiene la esencia ciudadana que no siempre es trocada a la rentabilidad económica pero favorece al mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos y contribuyentes que verán un retorno intelectual, estético, y recreacional de sus aportes.

Referencias

Comercio, O. M. (2006). Informe sobre el Comercio Mundial 2006: Las subvenciones, el comercio y la OMC. Ginebra, Suiza.: Publicaciones de la OMC.

Delgado, M. (15 de setiembre de 2011). El Cor de les Aparences. Obtenido de http://manueldelgadoruiz.blogspot.com.es

Herrero, J. (2002). PNG Language Resources. Obtenido de http://pnglanguages.org/training/capacitar/antro/cultura.pdf

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Diversidad: el gran activo en las instituciones culturales.

En un equipo de fútbol, y hago la analogía sin que sea el deporte de mi preferencia, los 11 jugadores persiguen un objetivo común: el gol. Para este objetivo se han entrenado, sudado y preparado mentalmente; sabiendo que cada jugador por sí solo no podrá lograr este objetivo por mas que conozca al equipo contrario y sea muy ” talentoso” como futbolista.

El objetivo para un equipo de trabajo cultural puede ser el mismo, el entrenamiento debe ser multidisciplinar, y el “talento” o capacidad de trabajo no se podrá medir por su preparación académica, o cantidad y éxito de procesos en los que haya estado involucrado. Se presenta una disyuntiva enorme con la que las instituciones culturales deben lidiar: cómo conformar equipos de trabajo pluritalentosos sincronizados en la búsqueda de un objetivo común?

Comparación entre Grupos de Trabajo y los Equipos de Trabajo

Esta disyuntiva confluye, en mi consideración, a tres conceptos fundamentales: equipo de trabajo, liderazgo y motivación.

Robbins y Judge (Pág. 323)  describen los conceptos de grupo y equipo de trabajo  haciendo hincapié en el objetivo común. Las instituciones culturales son conformadas por personas con diversas capacidades y formaciones; la consecución del objetivo debe regirse por la capacidad de la figura del líder en la conciliación de estos “talentos” sin perjuicio de las personalidades individuales, que podrían afectar el ánimo social en el equipo de trabajo.

…el líder se está convirtiendo en un mero

facilitador de una relación de influencia mutua…”

(Gioya y Rivera, Pág. 4)

El liderazgo en una institución cultural no siempre es acompañada de la autoridad, razón por la cual es importante aunar intereses y articular “talentos” en pro de un objetivo común que ha sido un argumento de influencia para generar futuros creados compartidos.  Este argumento de influencia es un efecto discursivo que convencerá y agrupará a todos los talentos; validando la diversidad del equipo y tomando esta como la mejor fortaleza en un equipo.

El líder tiene claro la obtención del objetivo, pero más aún la relación humana con el equipo de trabajo y con el mismo objetivo. Esta relación objetivo-equipo logrará cohesión, unidad y comunicación pero: cómo lograr empatía del equipo de trabajo con el objetivo? cómo hacer que este objetivo forme parte de los intereses personales? Escucha, relacionamiento, tiempo, confianza.

En el sector cultura, en Latinoamérica, se entiende el trabajo desde el compromiso y la decisión personal conociendo que es un compuesto de estoicismo, actualización continua y lucha constante en contra de la precariedad del sector. Conociendo lo anterior, la motivación debe girar entre la empatía de caracteres y objetivos, colocando los intereses y talentos individuales en razón del objetivo.

La motivación no puede proceder de otro camino que el aprendizaje y la escucha de las visiones individuales en el sector cultural, incluyendo retos y autonomía en la toma de desiciones en su campo y en el desarrollo de iniciativas empoderadoras que gestionar.

La diversidad en los equipos de trabajo cultural es el gran activo de las instituciones culturales. Las diferentes formaciones, pasiones, conocimientos técnicos, y experiencias determinarán la riqueza de los proyectos y conceptuación en una institución cultural.

Será responsabilidad de las autoridades reconocer los líderes de opinión y los diferentes talentos en los equipos de trabajo cultural, procurando una comunicación fluida, distiguiendo a cada individuo del equipo como un elemento indispensable; de esta manera garantiza un desarrollo integral de la institución sin basarse en gustos personales y discursos comprados.


Bibliografía

Robbins, S y Judge, T. Comportamiento Organizacional. 13ra Edición. México, 2009.

Gioya, P y Rivera, J. Menos líderes, más liderazgo. 1era Edición. Madrid, 2008.

¿Cuál debería ser el papel de un Centro Cultural? ¿Cultura (con c mayúscula) o cultura?

LA CULTURA CRÍTICA

¿Cuál debería ser el papel de un Centro Cultural? ¿Cultura (con c mayúscula) o cultura?

Hace tiempo que por procedimientos internos esta duda me ronda por la cabeza. La cultura es un derecho humano y por tanto toda persona tiene derecho a revalorizarla, a difundirla y sobretodo a apropiarse de ella. Pero, ¿qué o quién define cuál es tipo de cultura que se debe fomentar?

Os dejo algunos de los principios que establece la Convención sobre la protección y promoción de la Diversidad de las expresiones  culturales por la UNESCO.

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Un Centro Cultural, por lo que yo entiendo, es un espacio en el cual se fomenta la diversidad cultural y distintas manifestaciones de diferentes culturas, podemos encontrar desde una exposición de un artista emergente hasta una exposición de gastronomía popular, pasando por un sin fin de disciplinas, de niveles de formación y de necesidades culturales. Pero, a la hora de…

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Moda y Tendencias en los Equipamientos Culturales

Es importante que las instituciones dedicadas a la cultura identifiquen y desarrollen las tendencias que derivan en estilos o creaciones. De esta forma basan su trabajo en la constante investigación del entorno y en la originalidad que pueda brindar la aplicación de nuevos métodos, interacción con otras disciplinas o la plataforma que la aloje.

La investigación debe acompañarse de una aguda sensibilidad para distinguir el potencial de una tendencia y desagregar las posibilidades que tenga en acciones concretas. Diagnosticar el entorno implica ver, oír, y pensar la mayor parte de las manifestaciones culturales que sean parte de la oferta, también pensar y conversar sobre las mismas con sus creadores y usuarios para conocer sus inquietudes y claro está “mejorarlas” según las líneas de trabajo que el equipamiento mantenga.

La diferencia entre moda y tendencia es la cantidad de personas que la asumen como natural. Luego de buscar una definición de cada término me inclino por el comentario que Ana Vásquez realiza “Moda, es el elemento o momento que se encuentra en -boga-dentro de la sociedad y en un tiempo determinado” mientras que una tendencia “…determina los productos, accesorios y/o objetos de consumo a consumirse mundialmente…”.

La tendencia implica incluso modos de vida, acontecimientos sociales y consumo mundial; la moda en cambio son formas de interpretar las tendencias en un tiempo o espacio limitado. La moda es pasajera, las tendencias se transmutan.

La identificación de una tendencia genera demanda primaria de los bienes culturales que esta pueda generar, dando lugar a re lecturas, re interpretaciones, y nuevas plataformas de presentación; que tras formar parte de la oferta cultural y que más personas puedan accederlas se transformará en moda.

Se puede concluir entonces que el objetivo de un equipamiento cultural es convertir las manifestaciones culturales de tendencias en moda por la cantidad de personas que pudieron acceder con el fin primordial de suscitar nuevas tendencias.

Mesa redonda de y por bloggers y el mundo del arte: #blogsxarte

Una impresión de Miriam Callejos sobre “Mesa redonda de y por bloggers y el mundo del arte: #blogsxarte.” Una iniciativa transatlántica que nace desde El Farolito-Centro Cultural de España en Costa Rica y su gestora cultural, Rosa Marzo del Blog La Cultura Crítica con el fin de intercambiar experiencias de gestión cultural y arte en España y Costa Rica.

Ahora se reproduce en Arte Santander. En el enlace más información.

La “banalización” en la programación. Una estrategia.

Entiendo por equipamiento cultural, a la institución que cuenta con una edificación que tiene como objetivo principal alojar manifestaciones de la cultura. Puede ser un museo, un centro cultural comunitario, un auditorio universitario, o un teatro; puede ser público o privado.

El equipamiento cultural, según los estándares latinoamericanos, no solamente se enmarca en las funciones del goce estético. Es decir, la experiencia de los usuarios o visitantes no debe ser exclusiva de las bellas artes sino más bien complementaria a la educación formal y a las experiencias de ocio. La experiencia estética en los equipamientos culturales latinoamericanos suele ir acompañada de grandes dosis de didáctica, identificación, participación y generación de un mensaje de pertenencia; es decir un primer acercamiento al lenguaje estético.

Esta pedagogización de una manifestación cultural es arriesgada pero se debe recordar que la función de las instituciones culturales en la mayoría de Latinoamérica es aún un primer acercamiento a los públicos masivos, tal vez no es así en Europa o Estados Unidos cuyo alcance de diversas manifestaciones artísticas permite, en la forma, un discurso más complejo. Lo anterior, sin subestimar a los públicos Latinoamericanos.

Otra forma de acercar a los públicos es desde la técnica mercadológica de estimulación de la demanda primaria, en la cual se aumenta el interés por la categoría de producto, no en relación a una marca o característica. Es decir, convertir un producto deseable. Tras el interés primario, se puede iniciar la estimulación selectiva en la cual se introducen especificidades en la categoría.

Para un equipamiento cultural, lo anterior se refleja en la programación. La cual debe mantener un equilibrio para llegar a todo público o al menos 2 identificados, habituales y no habituales.

Es usual encontrar equipamientos con personalidades definidas y discursos estéticos específicos, buenísimo para comunicar y mantener la fidelización de los usuarios habituales; por otro lado, la “banalización de la cultura” defiende los mismos principios que la educación del siglo XIX: masificación y alcance, no profundización y aprendizaje específico, es decir dotar herramientas.

El equilibrio en la programación de un equipamiento cultural a través de la banalización implica una identificación de necesidades según lo define Arturo Navarro en el artículo ¿Es la gestión cultural una profesión?, como una “intermediación” entre las instituciones y el medio cultural. Pero ¿es la programación un proyecto cultural en sí mismo?
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La programación en sí misma, según mi visión latinoamericana-clase media-formada, sí debe regirse desde una visión de público. La oferta debe equilibrar el goce estético, la educación y la accesibilidad, ligando el enfoque de democratización cultural que debe guiar una institución de naturaleza cultural.

Perdón Mario Vargas Llosa.